sábado, 14 de noviembre de 2009
gracias
Si tan solo crecieras en mi, por que tu tierra esta seca y hambrienta, y te agachas a ella intentando volver de donde viniste, si tan solo creyeras en mi, no arranque tus hojas secas, dijiste que eran parte de ti, a pesar de lo dolorosas e inutilizables que te resultan, me deje verte sufrir, puedo contarte, no podía dormir, me a puse escribirte, ya no hay, motivos para llorarte, ese tipo de riegos solo hacen crecer luces grises del interior, oigo voces que dicen, no vale la pena cuidarte mas, y que sigues tu camino sin abrirte a los demás, es que yo he entrando en ti como cualquier abeja con aguijón, y el aguijón me lo he quedado yo, no oigo las huellas, no veo la voz, ¿qué has hecho tu por mi?, y en vano crees que no habrá sol ni sed que te salve, en vano crees caerte por fin, nunca sueltas realmente a una mano, decía Elizabeth y su brazo amputado y los pocos dedos torcidos que quedaban del otro, hora es de ver las nubes pasar como tu risas, hoy se escuchan rápidas, espontáneas, puedo mirarlas el tiempo que sea, la brisa celeste me acompaña, las cosas no pueden estar tan mal, eres.. intocable, la sola yema de mis dedos te quebraría, no es gracias a mi fuerza, yo no gano nada perdiendo o rompiendo, son esas hojas secas, que no dejas arrancar, decía Elizabeth sobre el cielo, un rostro blanco reemplaza las nubes y nunca lo veo dejar de pasar, en cada una de ellas estas, gracias al sol las veo llegar, gracias a el.
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