miércoles, 11 de agosto de 2010

sobre ella - sobre mi

La escucho y la veo, rara vez no ríe y siempre tiene algo que decir. Por eso me gusta, mirarla fijamente a los ojos cuando hablamos, son divertidos y de un color claro, ¨nadie debería estar solo, aun que vos estas acostumbrado, ¿verdad?¨ no le contesto. No importa. Ella me sonríe y vuelve a reírse por algo. Me gusta escucharla, es como si reviviese el aire, su extroversión llena mis oídos y me gusta contemplar su vida. Casi todos los días la veo pero no logro hablarle mucho, casi no lo intento, pero cuando me llama accedo a su lado. ¨mas vale que empieces a hablar¨ y eso solo me hace enmudecer de una manera que no puedo evitar, ella no se ofende y se ofrece a que trabajemos juntos. Una parte de mi gustaría hablarle con soltura y otra se conforma con escucharla, como si fuese una música entretenida y alegre ilustrada por unos cabellos rubios y una sonrisa ociosa. En el fondo me conformo, como si ella fuese un paisaje y no se pudiese hacer otra cosa que usar orejas y ojos. No lo lamento totalmente, ya que me resulta agradable y no hay otro sentimiento en el medio. Pero solo por algunas personas me gustaría poder descoser a mi garganta, solo por algunas personas gustaría de liberar mi pecho, y poder abrir las oxidadas puertas que a veces se cierran sobre mi.

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