lunes, 30 de agosto de 2010

la isla

Me encuentro en una isla. el cielo esta rojo y escribo una estupida carta a nadie y la arrojo dentro de una botella al mar. Cada día que pasa la isla se hace mas chica, con el tiempo desaparece y el agua se sobrepone donde antes caminaba. Por el hambre mi cuerpo se devora a si mismo. No imagino que tener protector solar o comida hagan sentirme distinto. Casi no puedo pegar los ojos por que temo dormirme y morir ahogado. Así que sueño despierto y en mis sueños hay una mujer que se llama Carolina y un hombre que se llama Alejandro. Se quedan en lo que queda de esta playa de esta arena, y Carolina tiene unas gafas de sol y Alejandro una gran sonrisa, sus dientes son tan blancos incluso el sol se refleja en ellos. Los dos se revuelcan por la arena besándose y por un momento separan sus bocas para decirme que vaya a nadar con ellos. ¨Vamos traveler¨ dice Carolina, ¨el agua no muerde¨. sintiéndome avergonzado le digo ¨Creo que no estoy listo, será mejor que vayan ustedes¨. Entonces Alejandro me mira y dice ¨Por favor, podemos nadar cuando queramos, por eso ahora nos quedaremos contigo, haciendote compañía¨ sintiendome doblemente avergonzado digo ¨No se preocupen por mi¨. Carolina se levanta del suelo, sacude la arena de sus piernas y camina cinco pasos y se sienta a mi lado. ¨Oye, tal vez podamos bañarnos mañana, sera un hermoso amanecer¨. La miro a los ojos o eso intento, ya que lleva gafas, ¨Tal vez..¨ le digo. Alejandro también se acerca y dice ¨¿estas bien?, últimamente te noto tan.. triste¨. ¨¿Triste?¨ contesto, ¨Triste¨ dicen Alejandro y Carolina al unisono. ¨No se de que hablan¨ les digo. Me levanto e intento caminar en el poco espacio que queda y Carolina me agarra del brazo y dice ¨Sabes que no podemos quedarnos para siempre¨. Alejandro muestra sus dientes para decir ¨Carolina tiene razón, traveler, mañana será un amanecer hermoso¨. Carolina acerca su boca a mi oído cubriéndola con su mano diciendo ¨Al pasar esta noche, cuando el sol se asome de nuevo, te unirás con nosotros en el mar, ¿de acuerdo?¨. Hago una mueca y digo ¨Parece que no tengo opción¨. Alejandro me da una palmada en la espalda y ríe, al bajar la mirada contemplo a las olas mojando los dedos de mis pies.

2 comentarios:

  1. Me encanta lo que escribís, ojalá pudiera visitar mas seguido tu blog, ojalá pudiera visitarte mas seguido..
    Debo confesarte que hay un escrito muy viejo que escribí en parte pensando en nuestra relación y en parte inspirado en mi estado emocional.Tal vez te hayas sentido identificado y ahora,luego de tanto tiempo de haberlo escrito,vuelvo a leer tu comentario y creo estar en lo cierto.No quiero que lo tomes de mala manera solo se me cruzó por la cabeza darte esta pequeña confesión.El escrito se llama "Ya no eres ALGUIEN".
    Un abrazo fer! don't let to rock!

    ResponderBorrar
  2. Cuidado mi amigo: las islas solo son lindas al llegar, como todo lo nuevo. Con el tiempo ahogan, oprimen al punto de querer correr lejos de ellas. Y es justamente ahí y tarde que nos damos cuenta que ya no podemos salir, pues ya no hay tirra firme cerca.
    Cariños, Oriana

    P.D: me agrado volver a leerte.

    ResponderBorrar