martes, 23 de marzo de 2010

city trip




Seguía secándole secas a la pipa. Estaba extasiado por mi droga, tumbado en la pared. Las miles de personas y los miles de automóviles a mi alrededor, con su luz, iluminando radiantemente los rostros de cada peatón. Los colectivos se me hacían bestias furiosas repletas de carne. Estaba alucinando en la calle. Las estrellas y las blancas sirenas de la policía parecían de repente inundar mi única visión nocturna. ¿A donde me llevaran los vientos de la vida?, ¿Hacia donde deberá cruzar?, Saque el encendedor de mi bolsillo, y prendí un cigarrillo, el humo se veía a través de la luz lunar, subía hasta desaparecer en el misterio del cielo. La gente iba y venia y tuve que esquivarlos. Un tipo me dijo ¨déjeme pasar, borracho¨. ¿Cómo podía llamarme borracho si la botella ya no estaba conmigo?, De repente todo se nublo, con mis manos busque un lugar donde apoyarme, parecia un ciego sin bastón interrumpiendo la calle, ¨hoy es un dia oscuro¨ pensé, Flores ardientes en un amanecer rojo, que aun no se presentaba. Recupere mi visión, y comencé a caminar. Tenia terror al cruzar. Los autos salían disparados a gran velocidad repletos de pasajeros, que gritaban y movían botellas de cerveza. Rociaban con alcohol a los peatones. Blanco y celeste en mi paranoica visión, un auto de la policía los perseguía. Después, el silencio. Las calles de repente estaban tan vacías que me inquietaba. Esta es una ciudad fantasma con papeles de diario volando en las frías esquinas. Seres humanos durmiendo en las calles. Una moneda de un peso extraviada en el asfalto. Autos chocados, parabrisas rotos. Las luces de neon a punto de extinguirse Vidrio picado en mis zapatos. Faroles amarillentos. Árboles con basura. Gatos corriendo y perros ladrando. Vidrio picado sobre mis zapatos rotos, de tanto pisar.

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