sábado, 10 de octubre de 2009

simple

una luciérnaga de fuego

volaba a mi alrededor y deslumbraba

con su calor entre la oscuridad,

me provocaba terror no poder

alcanzarla, ni poder escaparme de ella,

así que decidí taparla

de mi visión, cubriéndola con la palma de mi mano,

aquella llama voladora atravesó mis dedos, fue inutil,

permanecía en mi visión incluso si cerraba los ojos,

es simple, fue hasta que lo comprendi:

no se puede

dejar de ver

afuera

lo que se tiene

adentro

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