Cuantos deseos de muerte
incomprendidos por la vida,
por ese grito que te detuvo
por esa risa compartida
por esa entidad que te acompaña
y te hace feliz,
Cuantos deseos de extinción
incomprendidos por la vida,
rozándote el cuello
la mente
en lucha con un corazón
incierto-demente,
reposamos perdidos esperando
quien nos encuentre
¿Qué hemos hecho para
sufrir tanto?
¿Qué hemos hecho para
vivir?
¿Alguna vez sentiste
el aliento de un angel
en tu boca?
Sus plumas cayendo al suelo
desde el cielo,
y la celestial voz entre espuma de nubes
ordenando que no las recojas mas,
que las dejes al aire,
que las dejes ir,
un humano no puede volar
pero puede morir,
es la envidia del angel
en su eterno existir.
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