Es esa niña de cabellos rubios la que hoy mira a las gotitas de lluvia deslizarse sobre su ventana en línea recta, desde claros ojos como vomito de abeja, llora desesperanzada, mil ideas sobrevuelan sobre su cabeza y es tanto el ruido interno que siente que hay paz en el mundo exterior, y no puede alcanzarla.
Es esa niña de cabellos rubios la que hoy no cree en nada, su boca una tumba, y las piernas cansadas de caminar y coger, sabe que vive de entre distintos momentos especiales o perturbantes, y es uno solo el que vuelve sin falta a acariciarle la piel.
Es esa niña, ella sola, de la que no pude robar un beso cuando quise, su furia quedo marcada en mis ojos, un moretón del cual me pidió perdón y la disculpe convirtiéndome en su amigo inseparable, el cual la sostiene al caer.
Es esa niña que hoy es mujer, de la que solo ha crecido su dolor, que estúpidamente esconde con indiferencias oxidadas, y frivolidades ardientes de flujo ensangrentado y semen.
Ivana, me es tan difícil pronunciarte , por que no hay nada peor que tenerte cerca y no tenerte, nunca sabrás cuanta ansiedad me provoca verte, y no sentirás el gigantesco afecto que tengo sobre ti y que a veces me asusta, por que creo que va atravesar mi cuerpo, mi alma, mi vida entera, capaz seria de robarte una sonrisa, capaz seria de evitar la muerte lenta que llevas, desaparecería mi propio dolor por tu alivio, mi propio dolor para tu alivio, y sanarías desde adentro y desde dentro te amaría.
*Lease ¨Encefalina¨
Bellos relatos, ambos. Manejas un doble mensaje admirable, aún en tu extraño mundo.
ResponderBorrarSaludos.