viernes, 2 de abril de 2010
lagrimas de fuego
El ruido a nada. La sombra sin cuerpo. Hojas secas. Hedor a humedad, Ciudad fantasmal. Ya no quiero ser. y usted ¿seria capas de matarme?. Clave la navaja en mi yugular. Degollé la garganta como si fuese la de un puerco. El cuerpo es la prisión del alma. Todos mienten. Todos aman. Todos destruyen. Todos traicionan. ¿Acaso será la pólvora en mi boca el ultimo sabor que sienta antes de morir?. ¿Acaso el beso del miedo ha vuelto negro a mi corazón?. Estoy en una explosión nuclear y se me derrite la piel. Quiero ser, la bala en el ojo, el cáncer del cerebro, la pierna amputada, el sida viajando por el liquido del cuerpo. Por favor, córteme las piernas, sáqueme los brazos con un hacha, encienda todo mi cabello. El fin del arma es matar y el fin de mi cuerpo es morir. Un coctel de pastillas y vodka. Un puente en medio del río. ¿O que tal un alto edificio?. Se que existe el infierno por que arde dentro mío. Y tengo los ojos como la punta de un cigarrillo. Puedo quemar a cualquiera con la mirada. Tal vez solo salte cuando cruce un auto a gran velocidad y me haga parte de otra mortalidad automovilística. Derramando mi cuerpo destrozado sobre algún capot. Tal vez.. tal vez el tren sea una buena idea, lustrar las vías del tren con mis huesos quebrados y mi intestino derramando mierda. El mundo me ha condenado desde que nací. Esta vida que llevo no es mía. Este aire que respiro lo vomito. Desde los cinco años me he alejado de la gente. Desde los diez años he aprendido que el mundo son los flashes de los bombarderos iluminando mi rostro desde la televisión. Tengo los pies negros de tanto caminar sobre el concreto. El frío es el estado en el que se encuentra permanentemente mi cuerpo. Todo me ha golpeado. El aire me inyecta jeringas y extrae mi sangre. Nadie me ha detenido. Nadie me ha sostenido. Solo me han pintado con moretones. Solo han abierto la boca para despreciarme. Solo me han sacado de sus vidas una y otra vez. Esta vez seré yo mismo quien me suprima. Ningún mono que camine sobre sus dos patas volverá a degradarme otra vez. Esta vez me adelantare al horizonte. Seré el ántrax del suelo. El floripondio venenoso. La cocaína inyectada. La cámara de gas. El avión de fuego y sangre de Antoine de Saint-Exupéry. Seré La suma matemática que dio como resultado 220000 cuerpos incinerados.
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Muy bueno,Traveler!!! Preciosa frase “ El mundo me ha condenado desde que nací”
ResponderBorrarPero recuerda es solo una frase.
Besos, Oriana