viernes, 16 de abril de 2010

la.

El anciano iba caminando sobre recuerdos, yo lo veía desde afuera, el frío hacia llorar a mis ojos. De repente vi a un auto en frente mio, el conductor estaba sacando un arma, y me puse a correr (quizás sea un no uniformado). Las muchedumbres impedían mi andar, pequeños traviesos y graciosos borrachos que nos pedían unas monedas. Torres de gente, compuertas humanas. Cuando llegue a mi territorio me puse a buscar la maquina de escribir.

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