viernes, 8 de enero de 2010

ya no se

Tenia el pelo azul, una flor blanca en su mano, los cordones desatados, y una llovizna, distante arcoiris. La cara roja, un arcoiris en su mano, los pétalos caídos entre los dedos de sus pies, y una lluvia en su pecho. Tengo las semillas de girasol, sus afectos muertos, cuatro labios y mi mano sosteniendo la pata quebrada, del perro atropellado, al lado de la paloma, parte del suelo. ¿Dónde cosechare mis girasoles?, ¿Se volverán negros aquellos pétalos?, Pone su nariz sobre ellos, sonríe, no me parece preocupado, mas bien entusiasmado. ¨Ya no importa el cambio de color¨ dice.. ¨Ni el paso del tiempo, ¿sabes?, el tiempo ni siquiera existe, solo es nuestra carne envejeciendo¨ eso dice..

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