domingo, 28 de junio de 2009

estoy condenado

envuelto en un aire de terciopelo

con las acuarelas derretidas

disueltas sobre el pecho

he descubierto que lo inexistente

se transforma en real

si los ingredientes son extractos

de sudor y afecto

¿como he llegado hasta aquí?

desnudo,

con un cordón umbilical

unido al corazón sangriento

cascadas de rosas no me dejan ver

otra cosa

no deseo, en verdad, ver otra,

quiero permanecer aquí

aun que el frío llene de moretones

el cuerpo

aun que las navajas de otros amantes

destruyan desde adentro

por que no hay cielo sin infierno

y todos comen la manzana prohibida

estoy condenado al destino

que estoy recorriendo

lo temo y lo anhelo

por que se que

me bañare en esa cascada

y oleré cada uno de sus pétalos

embriagándome con el perfume

hasta que finalmente se marchiten

y el cordón umbilical

caiga muerto, flotando en la claridad del agua

que brillara aun mas con cada lagrima

que desprende el vacío lleno que habita en corazones

separados, girando sobre el olvido

y el recuerdo.

pero no se confunda, astuto lector

de nada importa mi condena

si al presente lo vuelvo eterno

respirando los dias de una hermosura lentitud

acariciando a la esperanza, bridandole energia

y suplicando con todo el labor y esfuerzo

que esa chica tan poco vista, llamada felicidad

aparesca entre las nubes rosadas

y se convierta en mutua.

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