lunes, 29 de junio de 2009

Escritos Descartados Vol. 2*

el siguente texto era una suerte de intento de relato, lo que pueden leer seria su comienzo, definitivamente no pienso terminalo por varias razones, pero como los otros escritos ¨descartados¨ al parecer no fueron tan desagradables, quiero compartir este con ustedes

Ramon (01/04/09)

Hace 10 años que Ramón concurre al hospital 3 veces por semana, su tratamiento consiste en estar conectado, durante 4 horas mediante una fístula ubicada en su brazo, a la maquina de hemodiálisis. La maquina hace el trabajo que su dañado riñón no puede. El tratamiento es una fase terminal ya que, la única solución es recibir un transplante o permanecer conectado a una maquina de por vida.
A pesar de estas realidades que Ramón conoce bien, y después de 10 años de ejercer esta rutina para conservar su vida, desde el comienzo ya había decidió no pertenecer a la lista de espera para recibir el órgano.
Bien conocen la explicación sus compañeros de diálisis, la frase era lamentablemente conocida y recordada, solía decir que ¨El Miedo es un muro de concreto¨.
De esta manera justificaba su ausencia en la lista de espera, el aun después de tantos años, cree que si tuviese la oportunidad de recibir un riñón, seguramente moriría en la sala de operación.
Una extraña postura entre los pacientes de diálisis, extraña pero respetable, y el respeto se fundamenta en su persona ya que Ramon es un hombre agradable a pesar de su enfermedad, goza de buen humor y gusta de hablar sobre Chopin y Bethoven. Tambien le gusta escuchar, al ser licenciado en Psicologia, es una cualidad natural para el.
Asiste, sin falta, de saco y corbata al hospital, con un libro en su mano y saluda a todos sus compañeros que están conectados en la misma sala que el.
Los miércoles pide permiso a su enfermero para, durante el tratamiento, poder situarse delante de la gran ventana que hay en la sala. El hospital ofrece a la vista una plaza artificial, llena de gatos y pájaros que vuelan constantemente y raras veces se animan a bajar por hay. Esos días suelen ser los mas reflexivos para su persona, si es un miercoles soleado, deja que el sol ciege sus ojos, y suspira mientras revive antiguas memorias.
Cuando los parpados se abren, empieza a silbar Adagio en Sol Menor, de Tomaso Albinoni, una composición favorita.
Mas allá de su humor, de su capacidad para conversar y además de las dolencias y el miedo que le provoca su estado, se siente aburrido. ¨tengo 50 años, mi esposa es indiferente y mis hijos nunca nacieron, a mi Padre le prohibí que me considerase un hijo, y mi joven madre murio hace tanto tiempo¨


*Escritos Descartados Vol. 1

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