miércoles, 19 de mayo de 2010
esperan
Estoy dañado por que he perdido. Afuera no hay salida. Los días se hacen trisas en la noche. Otra vez he vuelto a llenarme los pulmones de humo. Mire hacia la ventana de mi cuarto y estaba cerrada, la mire y quise volar atravesándola junto al toldo del patio, levite y salí disparado, traspasé la ventana como un fantasma, a las ramas de los árboles también, pude ver la ciudad desde el cielo divisar los techos y cuando creí haber alcanzado las estrellas, caí. Vivía hechos de violencia que me perseguían como si fuese una presa a la que deben su supervivencia, pero hay una pesadilla de la que no puedo despertar, estoy dañado por que he querido. Afuera encontré los escombros de mi monumento. Los días se me escapaban como el aire. Deseo encontrar a quien me salve, ¿se abrirá el cielo y de el saldrán tus manos para levantarme?, la herida cicatriza lenta y dolorosa y a veces vuelve a abrirse, ¿podré verme reflejado en tus pupilas y saber al fin que existo?, por que pierdo los sentidos, y el tacto se empaña, la vista ennegrece, la boca enmudece, el sabor es amargo y huelo las magnolias marchitas. He visto la muerte de lo que alguna vez fue semilla. Las piernas acalambradas solo esperan ponerse de pie mañana. No será la primera vez que reviva.
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