jueves, 21 de agosto de 2008

grandes escaleras

la ciudad viene para asustarte como si nada

un accidente te llamo, se suponía que no era grave

grandes escaleras prendiendo una sonrisa de caramelos

se estremecían como los autos que están a punto de chocar

unos días se volvieron permanentes

cuando el sol no entra

quedan autos, caramelos, enfermedad y muerte

podía sentirlo por que

la maestra de ingles

es una simpática anciana

que escucha desde su departamento

como los autos están a punto de chocar

la única vez que su sonrisa se apagaba

y sus ojos se estremecían

era cuando escuchaba aquello


ofrece caramelos a cada uno de sus alumnos

sin importar la edad

y como muchas viejas

esta dispuesta a tener una larga charla sobre lo que sea

además de dar sus clases, claro


nunca me lleve con los ¨profesores¨

pero esa vieja era fácil de apreciar


un día, no se preocupo mas por los autos

esa sonrisa apagada y ojos estremecidos

se volvieron permanentes

podía sentirlo

¨sabes.., mi hermano que ya es un hombre bastante grande, sufrió un accidente, cayo de unas escaleras y tengo que ir a verlo al hospital, a si que te llamo cuando pueda volver a dar clases¨

pasaron unos días

subí unas escaleras

y entre en su departamento

tenia mucha pinta de ser un lugar cerrado

no recuerdo que el sol haya entrado hay alguna vez

me senté, y ella con la cara fría y inmóvil me dijo

¨mi hermano murio¨

y siguió la clase como si nada

aun había caramelos en la mesa, y los autos siempre estaban a punto de chocarse

yo pensé, como alguien puede vivir así?, rodeado de fotos empapadas de polvo, y tantos olores viejos, viendo morir a tu gente mientras das un par de clases, en un lugar donde no entra el sol y solo se escuchas el ruido de la ciudad que viene para asustarte

paso un tiempo

le descubrieron un tumor, y tenían que operarla

se suponía que no era grave, ¨extriparlo y listo¨ era lo que decían mas o menos los médicos

al final, el tumor resulto ser ¨maligno¨

ese fue el ultimo año de su vida

una pequeña parte de mi, extraña subir a unas grandes escaleras, y hablar con una anciana simpática que se asusta por el ruido de los autos, mientras, agarrar un puñado de caramelos, solo para darle el gusto y ver a esos ojos bien abiertos, que terminan prendiendo una sonrisa

puedo sentirlo por que

era fácil de apreciar

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