la ciudad viene para asustarte como si nada
un accidente te llamo, se suponía que no era grave
grandes escaleras prendiendo una sonrisa de caramelos
se estremecían como los autos que están a punto de chocar
unos días se volvieron permanentes
cuando el sol no entra
quedan autos, caramelos, enfermedad y muerte
podía sentirlo por que
la maestra de ingles
es una simpática anciana
que escucha desde su departamento
como los autos están a punto de chocar
la única vez que su sonrisa se apagaba
y sus ojos se estremecían
era cuando escuchaba aquello
ofrece caramelos a cada uno de sus alumnos
sin importar la edad
y como muchas viejas
esta dispuesta a tener una larga charla sobre lo que sea
además de dar sus clases, claro
nunca me lleve con los ¨profesores¨
pero esa vieja era fácil de apreciar
un día, no se preocupo mas por los autos
esa sonrisa apagada y ojos estremecidos
se volvieron permanentes
podía sentirlo
¨sabes.., mi hermano que ya es un hombre bastante grande, sufrió un accidente, cayo de unas escaleras y tengo que ir a verlo al hospital, a si que te llamo cuando pueda volver a dar clases¨
pasaron unos días
subí unas escaleras
y entre en su departamento
tenia mucha pinta de ser un lugar cerrado
no recuerdo que el sol haya entrado hay alguna vez
me senté, y ella con la cara fría y inmóvil me dijo
¨mi hermano murio¨
y siguió la clase como si nada
aun había caramelos en la mesa, y los autos siempre estaban a punto de chocarse
yo pensé, como alguien puede vivir así?, rodeado de fotos empapadas de polvo, y tantos olores viejos, viendo morir a tu gente mientras das un par de clases, en un lugar donde no entra el sol y solo se escuchas el ruido de la ciudad que viene para asustarte
paso un tiempo
le descubrieron un tumor, y tenían que operarla
se suponía que no era grave, ¨extriparlo y listo¨ era lo que decían mas o menos los médicos
al final, el tumor resulto ser ¨maligno¨
ese fue el ultimo año de su vida
una pequeña parte de mi, extraña subir a unas grandes escaleras, y hablar con una anciana simpática que se asusta por el ruido de los autos, mientras, agarrar un puñado de caramelos, solo para darle el gusto y ver a esos ojos bien abiertos, que terminan prendiendo una sonrisa
puedo sentirlo por que
era fácil de apreciar
jueves, 21 de agosto de 2008
grandes escaleras
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